Hay quien dice que los periodistas
digitales no existen; si ese es su caso probablemente no necesites este manual.
En nuestra opinión los periodistas digitales no solo existen sino que además
son bastante necesarios, porque operan dando sentido a toneladas de
información. Un periodista digital es básicamente alguien que se siente a gusto
navegando en internet y tragando cantidades industriales de refritos de
información y es capaz de escribir un texto coherente e incluso innovador sobre
estas informaciones a priori inconexas. Muchos periodistas “tradicionales”
dicen que no existe tal cosa como el periodismo digital, puesto que los
periodistas digitales “carecen de fuentes de información y de rigor”. Nosotros
consideramos que esto es falso, puesto que por ejemplo streams y tuits en vivo
de un discurso político o de una rueda de prensa no solo son fuentes de
información sino que además son una fuente extraordinariamente rápida,
confiable y privilegiada. Un periodista digital (o quien se defina como tal, o
simplemente opere como tal) es alguien que sabe que no hace falta viajar a
Madrid si puede obtener una entrevista por Skype ni es necesario acudir a una
rueda de prensa si puede verla en vivo a través de internet. Es básicamente un
periodista que sabe aprovechar las herramientas digitales puestas a su
disposición. A veces, incluso, un periodista digital puede sacarte de un apuro,
porque son el tipo de nerds que bajan videos imbajables y los ponen, gratis y
bajo licencia Creative Commons, a tu disposición.
Hay una norma única para el buen
periodista digital, y es esta:
“Citarás y darás crédito por sobre todas las cosas”
Una norma que parece muy fácil y
que en la mayoría de casos se incumple, sea por pereza, por desgana, por falta
de tiempo o por ansias de protagonismo. Muchos periodistas, blogueros, tuiteros
y demás fauna digital olvidan la importancia de una buena cita a tiempo. En
nuestra experiencia, nada te abre más puertas y te granjea más simpatías que
citar con un simple link las fuentes que estás utilizando. Citar tiene
múltiples usos y casi ninguna desventaja: te hace quedar bien, le da seriedad a
tu investigación, te abre puertas y amistades, te construye redes de
intercambio de información, le proporciona visitas a tu página, etc. La
principal desventaja de citar es que te hace perder tiempo y revela cuáles son
tus fuentes de información (si eres celoso de éstas, probablemente no te guste
citar).
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Imagen de Simon Cockell (CC) |
En el mundo de las licencias
Creative Commons, además, citar es un requisito imprescindible de las buenas
maneras. Técnicamente, apropiarse de un material CC sin darle crédito es
ilegal puesto que incumples con los términos de la licencia, aunque dudamos que si infringes esta norma alguien te demande (en
general los autores de las licencias CC suelen ser más buena onda y más
comprensivos que los que utilizan sus materiales). Alguien ha puesto un
material (foto, audio, video, texto…) totalmente gratis a tu disposición, y a
cambio solo te pide una cosa: que cites tu fuente. ¿No es mucho trabajo,
verdad? Piensa que esa persona ha pasado horas de su vida en tomar esas fotos o
montar esos videos, solo para que alguien como tú pueda aprovecharlos e incluso
cobrar por ello. Si esa persona no hubiese capturado esos audios o escaneado
esos documentos, quizá tú no podrías escribir el artículo por el cual (quizá,
solo quizá) te están pagando. Y a cambio, lo único que pide es que reconozcas
su trabajo. Si no lo haces, no te demandará (aunque podría hacerlo) porque sabe
que, si estás utilizando sus fuentes, es que el tema te interesa y eres “aliado”.
Pero tampoco será tu amigo. La memoria de internet es muy larga y cualquiera
puede ubicar tarde o temprano que has usado sus fuentes sin citarlas. Piensa
que puedes necesitar de esa persona en el futuro. Si lo citas, en cambio, esa
persona te considerará un buen investigador y un aliado confiable. Es probable
que incluso, con el tiempo, construyas una amistad con ella y pueda pasarte
fuentes inéditas que no conoces o avisarte en primicia de acontecimientos que te interesan y que te ayudarán a ser mejor periodista.
¿Qué se cita?
- Ideas ajenas de importancia cabal. (Se cita su autor, y si tiene página en internet, también ésta, con un link sobre el nombre. Si es un autor “análogo”, se cita su publicación offline)
- Se citan imágenes con una leyenda al pie que indique su autor y ubicación en internet. Si no se conoce el autor, se cita la procedencia de la imagen.
- Se citan audios con una leyenda al pie que indique a su autor y ubicación en internet. Si no se conoce el autor, se cita la procedencia del audio.
- Se considera que los videos en Youtube y similares no es necesario citarlos, puesto que al embedearlos se llega fácilmente a la página original. Sin embargo, también es de buen gusto darles crédito.
- Se citan frases textuales extraídas de entrevistas y similares con un link sobre el texto que conduzca a la fuente original.
- Si publicas un texto entero o un fragmento de en tu blog o web, se cita al autor y dónde fue publicado originalmente.
¿Cómo se cita?
- De preferencia, con nombre del autor y link a su web/blog/plataforma sobre el nombre. ¿Por qué? Porque al hacerlo así posicionas la web del autor en Google.
- Como segunda opción, y si no se conoce la plataforma web del autor, también se puede citar con el nombre de usuario en Twitter.
- Si el autor no tiene plataforma web propia ni se conoce su usuario en Twitter, se cita una fuente secundaria, o sea el lugar digital de donde se han extraído sus palabras, materiales o ideas.
- Si el autor no existe en internet (puede pasar con autores muy locales), se reseña una breve biografía y modo de contacto.
Yo cito, tú citas, todos nos
citamos. Una práctica ideal que además ayuda a posicionar blogs y páginas en
internet. Si yo te cito, tu página sube en el ránking de Google. Si tú me
citas, sube la mía. Si yo te cito, doy a conocer a mi público nuevas fuentes de
interés. Si tú me citas, tu público me conoce. Intercambio de flujos digitales,
de información, de followers, de redes de protección y cuidado digital. Por no
mencionar el rigor académico, que no existe solamente en el mundo analógico
(sorprende ver como muchos académicos rigurosos en el papel olvidan mágicamente
la importancia de citar sus fuentes en cuanto entran a internet). En particular
se aprecia que muchos periodistas que en el mundo analógico son muy exigentes
con el rigor y las fuentes parecen no considerar necesario un mismo rigor en
internet. Si te citas, también te proteges, porque si la información que has
posteado resultara ser falsa, imprecisa o simplemente parcial, la culpa no
recaería sobre ti sino sobre tu fuente. Cuando citas, delimitas de dónde has
sacado tu información y quedas libre de culpa si más tarde se descubre que esa
información ha sido manipulada.
Las redes se construyen
linkeando. Linkear es citar. Si estás en internet, si crees en la importancia
de construir nuevas y mejores redes…¿por qué no citas?
Llévate estas palabras si te gustan
y difúndelas. ¡Pero por favorcito…cita!
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