miércoles, 4 de enero de 2012

Números invisibles: el misterio de los muertos mexicanos

 


34 mil es el total de la cifra oficial de víctimas de la "guerra contra el narcotráfico" en México desde 2006 hasta 2010. Se presume que la cifra actualizada ronda los 50 mil. El gobierno mexicano se ha reservado las cifras de 2011 como información clasificada. Foto: Pulpolux (CC)

 

En México, despertamos al 2012 con una noticia siniestra. El gobierno mexicano ha decidido clasificar como información reservada y confidencial la cifra de muertos del año 2011. Se sabe que la cifra de muertos oficial -la última que proporcionó el gobierno- sumó a finales de 2010 los 34 mil muertos. (Lo de “muertos” es un eufemismo nacional, claro: lo que en realidad se cuenta no son “muertos” sino “homicidios”). Sin cifras oficiales y sin esperanza de tenerlas en un futuro próximo -no se sabe cuando el gobierno “desclasificará” la información-, los medios y las organizaciones recurren a las cifras proporcionadas por los buques insignia del periodismo mexicano, convertidos por obra y gracia de la censura gubernamental en los últimos guardianes de las cifras más inquietantes del país.
Cifras de muertos (homicidios) en México en 2010:
Reforma: 12359
Milenio: 12284
El gobierno no ha actualizado su recuento de muertos desde el 12 de enero de 2011. Por cierto que el nombre de esta maravillosa base de datos gubernamental -ahora silenciada y sin visos de reabrirse pronto- es “Base de Datos de Homicidios Presuntamente Cometidos por Rivalidad Delincuencial”. Podrían haberla llamado “Base de Datos de Balaceados, Descabezados, Troceados y Muertos en General por Medios Alucinantemente Violentos por Razones Que No Conocemos y/o No Queremos Conocer y que Sospechamos Tienen Que Ver con la Ofensiva Militar Emprendida por el Gobierno”, ya puestos.

¿Cuál es la cifra verdadera?

La Jornada, Reforma y Milenio proporcionan cifras confortablemente parecidas. Y las daríamos por buenas con facilidad si no conociéramos el proyecto de Menos Días Aquí, lanzado desde Nuestra Aparente Rendición, que no es otro que el conteo ciudadano de “muertos”, operativo desde setiembre de 2010. Menos Días Aquí adquiere ahora, tras la censura gubernamental y la bonita coincidencia entre medios de comunicación en cuanto a la cifra “real”, una notoria relevancia. El blog ha contado 15434 muertos durante el año 2011 (del 2 de enero de 2010 al 4 de enero de 2011), tres mil más que los medios oficiales, y más de 19 mil muertos desde que iniciaron su conteo en setiembre de 2010. El conteo es realizado por voluntarios. Cada voluntario se encarga de monitorear durante una semana todos los medios de comunicación disponibles en internet y reseña el nombre de la persona asesinada (si se conoce), lugar y circunstancias de la muerte hasta donde es posible. Se trata de una base de datos ciudadana y abierta donde cada dato puede ser cotejado y comprobado públicamente.
El gobierno mexicano cubre ahora las cifras de sus ciudadanos asesinados a sangre fría y sin juicio alguno. Pero tal pareciera que los ciudadanos mexicanos la vieron venir cuando, hace quince meses, inauguraron esta base de datos que ahora se revela en todo su esplendor. La censura del gobierno mexicano es inútil: sus ciudadanos ya estaban preparados para ella. Mientras el mundo aclama las redes sociales que posibilitaron las “revoluciones” árabes, el 15M y el Occupy Wall Street, ignora que en México los ciudadanos utilizan hashtags para advertirse colectivamente de balaceras y demás peligros asociados con la llamada “guerra contra el narcotráfico”. También las licencias Creative Commons han crecido exponencialmente en los últimos tiempos, promovidas por algunos de los proyectos periodísticos pioneros en la difusión de información transmitida a través de redes sociales. Ejemplos de ello son medios como Los Ángeles Press, Proyecto Ambulante, Desinformémonos y también Pulso Ciudadano. Nuestra Aparente Rendición, alma mater de Menos Días Aquí, no utiliza explícitamente licencia Creative Commons pero permite abiertamente la difusión de sus materiales. Ante la tragedia nacional, comienzan a quedar atrás las antiguas rivalidades entre medios de comunicación. El objetivo no parece ser ya la primicia, sino que la información se difunda como sea.

Publicado originalmente en www.pulsociudadano.com

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